Más allá de las Micro expresiones

por | 2 Dic, 2017 | Microexpresiones Faciales, Sinergología | 0 Comentarios

02 DE DICIEMBRE DE 2017

Escrito por:

JUAN MANUEL GARCÍA

Sinergólogo experto en Comunicación Estratégica

Técnico en Morfopsicología.

Certificado por Paul Ekman en Habilidades emocionales y Detección de la autenticidad

Atendiendo a la necesidad que tenemos muchísimos profesionales de “enganchar” emocionalmente con las personas (lo que se conoce como Rapport), ya sea para atenderles eficazmente, para venderles algo, para salvarles la vida, para curarles, para saber que les ocurre……etc., todos tendemos a intentar averiguar cómo les afectan las cosas que les decimos o les hacemos a nuestros interlocutores. La forma de averiguar cómo se encuentran las personas que nos rodean, es mirarles a la cara e intentar desmenuzar cada uno de los movimientos faciales que se producen.

“Todos los seres humanos pueden leer en el rostro de los demás las emociones universales que se desencadenan, ya que una cara de tristeza o una de ira la reconoce cualquiera, pero el problema viene cuando la emoción intenta contenerse o enmascararse con otra porque, de esa manera, las señales de esa emoción ya no se perciben”.

Cuando una persona experimenta una emoción como reacción a un estímulo, puede elegir expresarla u ocultarla, pero debemos saber que cuando una emoción es lo suficientemente importante, es imposible retener su expresión. Está claro que no se observarán en el rostro todos los ítems de esa emoción, pero sí se escapará alguno. Esas expresiones se llaman “micro expresiones” y son las realmente importantes. Pensad que son las reacciones “reales” a un estimulo sobre el cual, la persona que lo hace, no quiere que se sepa cuál es su posición porque, quizá, la ponga en desventaja. Pensad también lo potente que puede ser el hecho de que nosotros podamos saber cómo está procesando nuestro cliente, paciente o interlocutor, lo que le estamos diciendo u ofreciendo. De este modo, tendríamos capacidad de reacción y poder para modificar nuestra estrategia de comunicación en tiempo real.

El problema de todo esto es que la mayoría de las personas no disponen de la formación básica para poder descifrar cuales son las emociones de los demás, basándose en la lectura de apenas uno o dos ítems, ya que una reacción puede ser confundida con otra si no se tiene consciencia de los diferentes movimientos de cada una. Un ejemplo sería la comisura de los labios: Si alguien sin formación observa tras una proposición, que la comisura izquierda de la boca de nuestro interlocutor se mueve rápidamente, quizá caiga en el error de decir que era una micro-expresión de alegría por mero desconocimiento. La comisura de la boca puede tener un movimiento hacia atrás y hacia arriba, que refleja una micro expresión de alegría (siente la alegría pero no quiere expresarla). Si esa comisura solo tira hacia atrás, se entendería como una micro-expresión de desprecio. Sin embargo, si esa comisura se desplazara hacia abajo, hablaría de una micro-expresión de tristeza. De ahí la importancia de conocer uno a uno los ítems de cada emoción que pueden mostrarse en las diferentes micro-expresiones.

Pero los Sinergólogos vamos mucho más allá. Desde hace unos años, venimos defendiendo el hecho de que las emociones pueden también detectarse en el resto del cuerpo. Sabemos que cuando una persona quiere conscientemente no mostrar emoción, intenta modificar u ocultar las expresiones de su rostro, pero nunca tienen en cuenta el resto del cuerpo. Desconocen lo que la Sinergología afirma: que el cuerpo adopta actitudes corporales en función de la emoción que embargue en ese momento al sujeto; y lo mejor de todo es que podemos observarlo fácilmente. Tan solo hay que verificar la tonicidad corporal, si se trata de un emoción exocentrada o no (volcada al exterior o hacia sí mismo) y si es una situación agradable o desagradable.

Por su puesto, si unimos las dos opciones para leer las emociones, tendríamos un arma infalible para poder empatizar y llegar al Rapport (conexión psicológica) y así entender a nuestro interlocutor e incluso, llegar a persuadirle. Por todo ello, os dejo un experimento científico que nos habla de las emociones y de su interpretación en diferentes zonas. ¡Que lo disfrutes!

“Las emociones básicas pueden leerse en el rostro. El cuepo nos da las claves de su intensidad

Cuando interactuamos con otras personas solemos creer que percibimos sus verdaderas emociones a través de la lectura de sus rostros. De hecho, a pesar de que creemos que es la cara la que cuenta la historia, estamos normalmente leyendo algo muy diferente: el lenguaje corporal y las señales sociales. Ese es el nuevo hallazgo contrario a la intuición de un estudio publicado en la revista Science.

Los investigadores de Princeton, de la Universidad de New York y de la Universidad Hebrea de Jerusalén presentaron a un grupo de voluntarios que participaron en el estudio, una serie de imágenes de personas en situación de extrema emoción, tanto positiva como negativa. Las imágenes incluyeron jugadores profesionales de tenis que acababan de ganar o perder un punto en un partido importante, así como personas poniéndose un piercing en el pezón, e individuos en la agonía del orgasmo.

En algunas de las imágenes, los investigadores sólo mostraron a los participantes del estudio una cara; en otras, sólo un cuerpo, y en otras tanto el cuerpo como la cara. Se podría pensar que sería obvio, a partir de una cara, distinguir si alguien se siente mal (con un pezón perforado) o si acaba de ganar el campeonato de Wimbledon. Pero resulta que no lo es.

“El hallazgo sorprendente fue que nuestros participantes no tenían ni idea de si la emoción era positiva o negativa, cuando estaban juzgando caras aisladas”, dice el autor principal del estudio, Hillel Aviezer de la Universidad Hebrea, en una respuesta por correo electrónico donde discutía los hallazgos. “Por el contrario, cuando juzgaban el cuerpo (sin rostro), o el cuerpo con la cara, diferenciaban fácilmente las expresiones positivas de las expresiones negativas”.

Los resultados son doblemente sorprendentes, ya que los mismos participantes del estudio estaban convencidos de que eran capaces de reconocer las emociones de los rostros, no del lenguaje corporal o de las señales contextuales.

Agrega que lo que hacemos, por supuesto, es leer una gran cantidad de información emocional saliente cotidianamente de las caras – pero sólo en ciertas situaciones. La fiabilidad de la transmisión, por ejemplo, parece romperse cuando las emociones son más fuertes. La cara se contorsiona. Podemos decir que algo importante ha sucedido, pero es difícil decir que algo es radicalmente positivo o devastadoramente negativo.

En el artículo, Aviezer y sus colegas compararon los músculos de la cara con un altavoz de audio. A medida que el volumen se lleva al máximo, la calidad de la recepción se vuelve mala y el mensaje resulta más difícil de detectar. Hay una analogía similar con las señales emocionales que escuchamos. Sabemos que el sonido de la risa suave transmite alegría y un sollozo suave transmite tristeza. Pero a la mayoría de nosotros nos resulta difícil distinguir un grito de alegría de un grito de miedo.

Dado que a menudo oímos sonidos sin otra pista contextual para explicarlos – por ejemplo, cuando son escuchados desde una habitación adyacente – tendemos a aceptar que no podemos distinguir emociones positivas de emociones negativas en ningún caso. Pero casi nunca vemos rostros sin expresión corporal y un ambiente para acompañarlos. Así que es posible que no nos demos cuenta de que la cara es menos informativa de lo normal cuando las emociones están en alto.

Aviezer dice que sus resultados sugieren que la distinción clásica entre emociones positivas y emociones negativas puede necesitar ser revisada para incorporar la posibilidad de que ellas podrían compartir más características fisiológicas subyacentes de lo que pensábamos. Eso podría tener implicaciones para las teorías que vinculan las emociones con la economía, la psicología social y las neurociencias.

“También creo que los resultados pueden tener algunas aplicaciones clínicas”, dice.

“Considera poblaciones como las personas con autismo o varios trastornos neuropsiquiátricos. Sabemos que estas personas a menudo tienen dificultades con el reconocimiento de expresiones faciales “, dijo. “Hasta ahora hemos estado tratando de ayudarlos a través de la capacitación para comprender mejor las caras aisladas. Sin embargo, nuestro trabajo sugiere que tal vez deberíamos aumentar un poco y enseñarles a reconocer las emociones de la persona completa en su contexto.” Eso podría proporcionar una amplia gama de terapias con las que los niños autistas podrían beneficiarse.

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