LAS EMOCIONES Y LA FICCIÓN

El Arte de No ser Uno Mismo Sin Mentir

Cristina Jiménez, Sinergóloga. Certificada por Paul Ekman en Habilidades Emocionales y Detección de la Autenticidad

12 Junio 2018

La definición de Mentira contempla la necesidad de que el emisor tenga conciencia e intención de engañar y que el receptor no esté previamente avisado.

En la Interpretación, el actor nunca podrá considerarse un mentiroso dado que, aunque es consciente y tiene intención de “engañarnos”, el espectador conoce y acepta, esta circunstancia.

El actor, por tanto, deberá ejecutar su acción de la manera más auténtica y creible posible para que su “engaño” pase lo suficientemente desapercibido para que el espectador crea real aquello que sabe que no lo es.

La Sinergología es una disciplina del lenguaje corporal que se caracteriza, ente otras cosas, por su NO COMPORTAMENTALISMO. Esto significa que promueve la naturalidad y la espontaneidad como base de la comunicación y de la coherencia. Por lo tanto, jamás incitará a una posición corporal u otra, en pleno acto de comunicación.

Sin embargo, nuestro cerebro está capacitado para generar cambios a través de la secreción de sustancias que se producen con nuestros movimientos. Al mismo tiempo, funcionan nuestras neuronas espejo y todo esto nos permite que experimentemos emociones y sensaciones que nos acercan a las de los demás. Adquirimos, sin ser conscientes, la mímica y la gestualidad de nuestros interlocutores cuando somos capaces de conectar íntimamente con ellos y esto es lo que nos hace percibir las emociones y sensaciones que les afecta.

Marcel Marceau

Photograph by Jack Mitchell

El conocimiento del comportamiento no verbal, nos permite aprender a relacionar emociones, pensamientos y acciones, con una gestualidad concreta. El entrenamiento, a través de la repetición y el ensayo, nos permite alcanzar un estado capaz de ayudarnos a experimentar la emoción y, consecuentemente, a la espontaneidad y la naturalidad. Esta experiencia es interesante en el mundo de la interpretación teatral, donde el poder llegar a la emoción del personaje nos permitirá resultar más creíble en el papel que interpretamos.

Amy Cuddy, psicóloga social y profesora de Harward llevó a cabo una serie de experimentos por los que se llegó a la conclusión que el ejecutar determinadas acciones con el cuerpo (concretamente adoptar posturas expansivas), conllevaba la secreción de hormonas en el organismo y la inhibición de otras con lo que se llegaban a experimentar sensaciones de poder: “Expandir tu lenguaje corporal; con las posturas, los movimientos y las palabras, te hace sentir más seguro y poderoso, menos ansioso y absorto en ti y, por lo general, más positivo”.

Esto es precisamente lo importante: para poder expresar una emoción determinada, debemos experimentarla. Cualquier estrategia que nos permita alcanzar esta emoción, nos ayudará a mostrarnos naturales y espontáneos.

Cada persona posee una estatua (sentimiento IMPRESO); adquiere una actitud interior (sentimiento EXPRESADO) y reacciona con un micromovimiento o gesto (sentimiento REPRIMIDO).

Nuestro cuerpo nos habla.

Sólo hay que saber escucharlo

En el mundo del teatro, la sinergología podría aplicarse desde el conocimiento de la lectura que se lleva a cabo comenzando desde la globalidad de la estatua hasta la concreción del gesto, pasando por la actitud interior.

También nos permitirá mejorar si conocemos cómo se comporta nuestro rostro y nuestro cuerpo ante las diferentes emociones que experimentamos. Las emociones básicas (tristeza, alegría, miedo, sorpresa, asco, desprecio e ira) se muestran en el rostro con carácter universal pero es precisamente el rostro el que intentamos controlar cuando nos invade una emoción que no queremos compartir. El cuerpo, sin embargo, lo dejamos con mayor libertad. El aprender a leer la actitud interior en el cuerpo de las emociones, se convierte en una herramienta básica en el mundo de la interpretación.

La seducción es un elemento clave en la comunicación efectiva y de gran valor para el intérprete. Conocer el lenguaje de la seducción incorpora elementos imprescindibles.

En la comunicación se establecen vínculos a cuatro niveles. Por una parte, la comunicación verbal es la que transmite un mensaje que se acompaña de la posición que adquirimos o lenguaje no verbal consciente. Al mismo tiempo, nuestras emociones permiten reforzar nuestro mensaje a través del lenguaje no verbal semi-consciente y, por último, nuestra mímica y nuestro cuerpo refuerzan nuestro mensaje (no verbal inconsciente). Las personas (hombres y mujeres), que nos resultan más seductoras, serán aquellas que hagan converger los cuatro niveles de esta comunicación.

No menos importante e interesante resulta el ser capaces de detectar las incoherencias corporales que nos llevan a no resultar creíbles en nuestros comportamientos. Cuando un gesto o una expresión facial no se desencadena como debiera ante una acción concreta; cuando el momento en el que aparece el gesto en relación con la palabra no es el que debería; cuando la duración es exagerada o cuando el contexto no está relacionado con dicho gesto o expresión, podemos poner en duda la veracidad de la información que recibimos. Si a esto le unimos las señales en el comportamiento que se separan de la línea base del individuo, se incrementan las posibilidades de no veracidad.

En definitiva, las claves del comportamiento del cuerpo y el aprendizaje de sus señales, permitirá a un actor reconocerse en su gestualidad y dotarse de las estrategias adecuadas para una interpretación espontánea, creíble y contagiosa para con su público.

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