La Sinergología® plantea dudas en el caso de Agnese Klavina.

por 15 Jul, 2019Comunicación No Verbal, Sinergología0 Comentarios

Ejemplo de Sinergologia® judicial:
El caso de Agnese Klavina

Pedro Cárdenas, Sinergólogo, experto en comportamiento no verbal, actualizado por Philippe Turchet.

A Agnese Klavina no la metieron en el coche a la fuerza. Así podría resumirse todo lo que la Sinergología -con Juan Manuel García primero y conmigo después- recabó durante la fase de instrucción y el juicio a los acusados por la desaparición de la joven letona, en Marbella, la noche del 6 de septiembre de 2014.

El estudio del comportamiento no verbal no consciente de todos los participantes del proceso judicial reveló además ciertas inconcreciones en la defensa que los agentes de la Unidad Central de Inteligencia Criminal (UCIC) del Cuerpo Nacional de Policía hicieron sobre su informe pericial.

Ciudad de la Justicia, lugar de celebración del juicio.

Este caso, cuya sentencia fue dictada a mediados de mayo de 2019, está aún menos claro para los sinergólogos que estuvimos presentes en él desde 2016, de lo que el desarrollo del juicio y la posterior resolución judicial mostraron.

Hace ya tres años que Juan Manuel García, sinergólogo cofundador del Instituto Vermen, realizó un primer informe pericial, a instancias de la defensa de Westley Capper, uno de los dos acusados que finalmente fueron condenados por la desaparición de Klavina. Su letrado quería contrarrestar el dictamen del comportamiento no verbal que hizo en su día la UCIC y que fue aceptado como prueba incriminatoria en la causa. La investigación de los agentes policiales se había centrado en un vídeo en el que se veía a la letona ‘interactuando’ con uno de los acusados poco antes de subirse con él en un coche. A García le tocaba interpretar ‘pericialmente’ esas imágenes, grabadas por una cámara de seguridad en el aparcamiento de un conocido bar de copas de Puerto Banús donde fue vista por última vez. De hecho, los acusados -los dos condenados finalmente y el portero del recinto que fue absuelto de los cargos- fueron los últimos que la vieron con vida.

Cuando mi colega y compañero hizo su trabajo, analizando el vídeo e interpretando lo que las imágenes mostraban, llegó el primer y principal punto de desencuentro entre la UCIC y él, y que luego, durante el juicio, se hizo patente; mientras la Fiscalía y la acusación particular defendían que esa noche hubo una detención ilegal porque la desaparecida entró en el coche en contra de su voluntad, el informe pericial de la defensa de Capper manifestaba lo contrario: que la letona entró en el coche por su propia voluntad.

La Sinergología se rige por códigos sencillos, de manera que cada profesional puede interpretar lo que está ocurriendo con facilidad. Esta característica la hace idónea para la labor de un magistrado cuando, en plena sesión,  tiene delante a los acusados, a los abogados de una y otra parte y a los testigos. Salvando las distancias, podría decirse que es como una ‘máquina de la verdad’, pero de difícil manejo; más complicado que el del propio detector de mentiras.

Pero no quedaron ahí las contradicciones. En el informe pericial de la policía no se tuvo en cuenta que, en el momento de los hechos, Klavina estaba bajo los efectos de alguna sustancia (alcohol o droga). Esta circunstancia era crucial ya que el no estar en plenas facultades influye en la gestualidad lo que a su vez convertía al informe policial en un documento sesgado.

Un año después de que García comenzara a intervenir en la causa, empecé a asesorar a la letrada de Craig Porter, el otro condenado en la causa. La abogada se puso en contacto conmigo, después de asistir a una conferencia que había dado en Marbella; quería que la preparara para el juicio, que la asesorara en los contenidos de la peritación desde el punto de vista no verbal y que trabajara sobre su exposición final. Para ello, la acompañé a otras causas para ver cómo actuaba y enseñarle así a aprovechar el lenguaje gestual de los demás intervinientes en un juicio, en su beneficio. Del mismo modo, le ayudé a preparar a su defendido.

Escaneando a los protagonistas del juicio

Una vez que empecé a participar en el juicio, observé que a los jueces que componían el tribunal de la causa les incomodaban muchas actitudes de los demás protagonistas, como los testigos y los letrados de ambas partes; no les gustaba cómo se dirigían entre ellos en determinadas ocasiones, así como cuando empleaban ciertas expresiones. Ahí encontré un buen resquicio por el que ‘atacar’, porque me dio una idea de cuál era la mejor manera de dirigirse a ellos -a los magistrados- sin incomodarles para así obtener su confianza y sacar ventaja; los demás no eran expertos en analizar la comunicación no verbal no consciente.

En concreto, detecté que uno de los letrados ponía especialmente nerviosos a los jueces. Lo noté en una ocasión en la que la magistrada principal, cansada del interrogatorio a uno de los testigos, colocó sus dos manos juntas con los dedos índice hacia arriba y pegados, formando lo que llamamos ‘cuchillo pistola’. Este gesto, que trasluce ‘cierre y agresividad’, significaba en ese caso concreto que estaba a punto de llamar la atención al letrado que estaba formulando las preguntas.

En otro momento del interrogatorio, preguntando a los policías (que fueron interrogados en calidad de firmantes del peritaje), éstos explicaron que un gesto que Klavina le hizo a Capper que aparecía en el vídeo, significaba ‘rechazo’. En ese momento, la jueza principal dio el visto bueno a la testificación de los agentes haciendo, precisamente, la misma mueca que se veía en las imágenes, acompañándola de las palabras “ha quedado claro” en un claro síntoma de que era suficiente, igual que si hubiese dicho “¡alto!” o “¡para!”, poniendo distancia con la otra persona. Fue un momento importante del juicio porque evidenció que el informe policial presentado como prueba era sesgado al no contemplar la opción de que un mismo ademán pudiera significar dos cosas completamente diferentes, decantándose sólo por una.

Un mismo gesto puede generar varias hipótesis.

Siguiendo con el análisis de los protagonistas del juicio, en mi opinión, el fiscal no era especialmente agresivo; más bien ‘flojillo’. No transmitía. Se tapaba los dedos gordos cuando juntaba sus manos, lo que es un síntoma inequívoco de falta de seguridad y confianza en el entorno; no estaba seguro de lo que decía ni de lo que estaba ocurriendo. Además, apenas gesticulaba, con lo que  no involucraba al tribunal en sus tesis, cuando el objetivo debía ser ése, para poder tenerlo de su lado. Su falta de expresividad se traducía también en poca credibilidad, al contrario de lo que ocurría con uno de los letrados que sí movía los brazos y las manos; el abogado del portero que, a mi juicio, fue el más creíble por su comunicación gestual.

Escondemos el pulgar cuando no confiamos en nuestro entorno. No quiero encargarme de hacerlo.

Por si fuera poco, daba muestras de no tener bien preparado el caso; no creía en lo que estaba diciendo; fue un flanco desguarnecido por el que sus contrincantes pudieron haber atacado más.

En cuanto a los abogados defensores, parecían estar incómodos; jugaban constantemente con el bolígrafo, dando golpes con los folios, quitándose y poniéndose las gafas y mordiendo las patillas. No tenían habilidad para adaptarse a lo que estaba ocurriendo en la sala; no eran capaces de salirse del discurso que tenían preparado. Pasaban de puntillas sobre asuntos esenciales. No sabían aprovechar el rechazo que la gestualidad del oponente demostraba en determinados momentos ni tampoco se percataban de que algo estaba incomodando a la magistrada para dejar de hacerlo.

Me llamó la atención que ninguno generaba lo que se le llama ‘impactos positivos’ en el tribunal para que cuando sus miembros estuvieran dilucidando, recordaran esos gestos y esas palabras. Son de vital importancia porque normalmente, entre las sesiones y la resolución del caso pueden pasar varios meses.

Y sobre los policías que actuaron de testigos, me escamó (como apuntábamos al comienzo) parte de su declaración. Aseguraron que durante su informe pericial, no habían estado influenciados desde el exterior. Pero he concluido que sí lo estuvieron, por lo que se llama ‘sesgo de confirmación’ y que se mostró claramente en el juicio: si sabes que una persona es mala, tus conclusiones u opiniones van a ser subjetivas, y van a buscar elementos que corroboren esa idea preconcebida sobre el sujeto. Pero ninguna de las partes se percató ni lo usó, cuando podía haber servido para pedir la anulación del peritaje de los agentes.

El equipo del Instituto Vermen te aporta herramientas que permiten apoyarte en nuevas habilidades para hacer de la comunicación no verbal un arma infalible en cualquier proceso del ámbito jurídico.

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